El impacto del cambio climático ha convertido el estrés térmico en uno de los riesgos laborales más severos de la actualidad. Ante esta realidad, Comisiones Obreras (CCOO) de Castilla-La Mancha ha puesto en marcha una campaña pionera que incluye la apertura de sus sedes como refugios climáticos. Estos espacios ofrecerán un entorno climatizado, acceso a agua potable y aseos para el descanso digno de la población trabajadora expuesta al calor extremo.
Los datos reflejan la urgencia de la situación: 4 de cada 10 personas trabajadoras en la región (alrededor de 317.000 profesionales) desarrollan su actividad bajo un riesgo constante de estrés térmico. El peligro es latente, como demuestran los 264 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas registrados en la comunidad durante 2025. Además, la preocupación social va en aumento, ya que este tipo de incidencias motivó el 30% de las consultas atendidas por el sindicato el año pasado.
Sectores vulnerables y corresponsabilidad
Aunque el peligro se asocia habitualmente a empleos al aire libre (como la construcción, la agricultura, la limpieza viaria, el reparto o la jardinería), el riesgo también afecta a entornos cerrados con ventilación deficiente, como cocinas y talleres. El calor extremo no solo provoca deshidratación o golpes de calor, sino que agrava patologías cardiovasculares, respiratorias y renales previas.
Por ello, se insta a las administraciones públicas a replicar esta red de refugios climáticos. No obstante, se recuerda que estos espacios de apoyo no eximen a las empresas de sus obligaciones legales. Las empresas deben evaluar los riesgos por calor, adaptar o reducir las jornadas ante alertas meteorológicas (naranja o rojo), garantizar descansos e implementar zonas de sombra y agua, ya que la prevención es la única vía para evitar que el trabajo cueste la salud o la vida.




















