Así lo recoge el organismo en su ‘Informe Anual 2025’ publicado este jueves en el que analiza las llegadas de inmigrantes en ese periodo y concluye que los intensos flujos migratorios recibidos no habrían restado oportunidades a los nativos, pero sí que habrían cambiado la asignación sectorial en la medida en que, como resultado de las entradas, los nativos tienden a reducir su peso relativo en la agricultura, la industria y la construcción, y a concentrarse progresivamente en ramas del sector servicios.
Por otra parte, basándose en descomposiciones contables, el Banco de España también concluye que esas llegadas habrían explicado en torno a la mitad, 1,7 puntos, del crecimiento del PIB y algo más de dos tercios del crecimiento del empleo. En términos del PIB per cápita, la inmigración habría contribuido en medio punto al crecimiento medio anual (2,7%).
Según los microdatos censales, en comparación con la ola migratoria de comienzos de los años 2000, ha aumentado el peso de los inmigrantes procedentes de América Latina, en detrimento de los procedentes de otros países de la Unión Europea. También se observa un aumento del porcentaje de inmigrantes con educación universitaria, aunque igualmente se produce entre los que tienen estudios primarios, cuando tradicionalmente España recibía una elevada proporción de inmigrantes con baja cualificación.
Para cuantificar el impacto de las políticas migratorias sobre las entradas, realiza ejercicios contrafactuales -escenarios distintos que podrían haber ocurrido- que simulan el impacto de políticas más restrictivas y más laxas que las españolas. Los resultados muestran que las entradas de inmigrantes “se podrían situar en torno a un 20% por debajo (por encima) en el caso de adoptar políticas más restrictivas (laxas)”.
Según el organismo que dirige José Luis Escrivá, las reformas de las normas migratorias tienen margen de mejora de “la selección y la integración” de las inmigrantes a la demanda de trabajo.
Propone destinar recursos a la formación de trabajadores en los países de origen para cubrir necesidades de ambos mercados y así impulsar vías que combinen la migración regular temporal con el empleo local en origen y también eliminar cuellos de botella en los procesos de convalidación y homologación de títulos no universitarios en profesiones reguladas que presenten una demanda mayor que la oferta de trabajadores nacionales e impulsar mecanismos de reconocimiento de experiencia laboral previa tanto en origen como en España.






















