Urtasun cerró, como dirigente de los Comunes, el tercer mitin de refundación de los partidos de Sumar, que se celebró en Barcelona después de los organizados en Madrid y Sevilla, y que concluyó sin anuncios sobre la marca que adoptará el proyecto heredero del espacio, ni mucho menos sobre su candidato a la Presidencia del Gobierno.
Lo que sí hubo fueron muchas referencias a los casos de corrupción del PSOE que dominan las portadas en los últimos días. Urtasun, en concreto, reconoció que éste es un momento “delicado” de la legislatura.
Aun dando por supuesto el intento de torpedear la legislatura por parte de algunos jueces, como sus predecesores en el uso de la palabra, el ministro puntualizó que eso “no puede ser una excusa”.
Según desarrolló, las informaciones sobre el comportamiento del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y la trama de presión sobre investigaciones judiciales son “graves” y “merecen una respuesta y actuaciones contundentes”.
EL «LASTRE» DE FERRAZ
“Hay que asumir responsabilidades”, exhortó, para rematar en su sentencia definitiva sobre el “lastre” de la sede de Ferraz, y terminar presumiendo una vez más de que su espacio político sigue limpio.
“La corrupción cero sí existe y nosotros no pararemos de exigirla”, avanzó, asumiendo la “gran responsabilidad” de no “permitir que la gente deje de creer en la política, que es el arma más poderosa que tiene la gente trabajadora para defender sus intereses”.
Si Urtasun puso fin al acto, el encargado de iniciarlo fue su compañero de los Comunes y candidato a la Alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, quien comenzó citando una frase de Pepe Múgica por la unidad de la izquierda y otra de Lluís Companys de amor a Madrid para saludar a sus invitados de la capital, además de saludar a la Andalucía “verdiblanca” de Antonio Maílo.
Enumeró al resto de partidos de izquierda de España, incluidos Podemos, ERC, Bildu y la CUP, presentándolos como un conjunto frente a un PSOE que no se atreve con los ricos. Por ejemplo, el alcalde de Barcelona y su futuro rival en las municipales, Jaume Collboni, quien según él recorta servicios públicos.
A todos esos partidos les ofreció la ayuda de los Comunes como partido “hermano” y terminó pidiendo a todos «esperanza», «programa» y «organización» para el ciclo electoral que viene.






















