El alcalde de Puertollano Miguel Ángel Ruiz acompañado por varios concejales de la Corporación Municipal, participó en la tarde de este domingo en la celebración del histórico ascenso del Calvo Sotelo a Segunda RFEF tras el pitido final en el estadio Sánchez Menor. La euforia se apoderó de las más de 5.000 personas que llenaron el Cerrú y que, posteriormente, acompañaron al equipo hasta la Concha de la Música, donde la plantilla fue trasladada en un autobús descapotable y recibida por cientos de aficionados.
Durante la recepción, el alcalde destacó la «victoria emocional, social y simbólica” que supone este ascenso. Un triunfo que llega “en un momento en el que necesitamos creer en nosotros mismos, en nuestra capacidad de superación y en el orgullo de pertenecer a Puertollano”.
El regidor señaló que “el esfuerzo, la ilusión y el sacrificio pasan a ser compartidos por toda la ciudadanía que siente los colores del Calvo como una parte de nuestra propia identidad”. “Soñábamos con lograr el ascenso y se ha conseguido” subrayó Ruiz.
Asimismo, indicó que este éxito deportivo “debe ser un punto de partida para nuevos retos, retos que nos recuerdan, como ciudad, que unidos somos más fuertes y que Puertollano siempre encuentra la manera de levantarse y mirar hacia adelante”.
El alcalde trasladó además su felicitación “a los jugadores, al entrenador, al club, a la afición y a todas las personas que han hecho posible este éxito”.
En lo deportivo, el Calvo Sotelo certificó su regreso a Segunda RFEF -tras permanecer cinco temporadas en la categoría inferior- después de imponerse por 1-0 a La Solana en un encuentro histórico para el club. El conjunto dirigido por Javi Sánchez, que dependía de sí mismo, salió decidido desde el primer minuto en busca del gol que evitara cualquier atisbo de nerviosismo.
Las primeras ocasiones no tardaron en llegar con intentos de Giuliano, Pascu y Lucas, hasta que apareció Malano para desatar la locura en el Cerrú. El delantero culminó con una espectacular tijera una jugada iniciada por la banda derecha para firmar el único tanto del partido.
Pese al empuje de La Solana, el equipo industrial mantuvo el control durante buena parte del encuentro y pudo ampliar su ventaja antes del descanso. En la segunda mitad, el conjunto visitante intentó reaccionar mientras el Calvo Sotelo defendía con intensidad el resultado.
Los minutos finales estuvieron marcados por la tensión y el sufrimiento, con La Solana volcada al ataque y el Cerrú empujando sin descanso. Finalmente, el pitido final de Mohamed Massat desató la invasión de campo y el inicio de unas celebraciones que ya forman parte de la historia del fútbol de Puertollano.




































