Así lo explicó en una entrevista concedida a Servimedia, en la que relató que esta iniciativa nace de su propia experiencia vital. Diagnosticado de autismo y TDAH cuando era niño, recordó que no habló hasta los cinco años, no pudo asistir a la guardería y tuvo serias dificultades para relacionarse con otras personas hasta bien entrada la adolescencia. “Toda esa experiencia me llevó a crear soluciones primero para los niños y ahora también pensamos en los adultos”, afirmó.
Karpeichyk explicó que una de las principales necesidades que detectó es que muchos menores neurodivergentes no son realmente escuchados. “Muchos tienen dificultades para comunicarse verbalmente y eso provoca que nadie comprenda lo que sienten o necesitan”, señaló. A su juicio, la sociedad debe aprender a comprender mejor a estos niños para favorecer su socialización, autonomía y desarrollo personal.
Con ese objetivo, MindMuscle ha desarrollado un sistema que combina unos auriculares con sensores de electroencefalografía (EEG) y una aplicación basada en inteligencia artificial capaz de adaptar cada sesión terapéutica a los intereses y capacidades del menor. El dispositivo registra la actividad cerebral en tiempo real y transforma esa información en juegos interactivos mediante los que el niño aprende a entrenar la atención, la concentración y la autorregulación emocional.
El emprendedor destacó que esta tecnología supone un cambio respecto al ‘neurofeedback’ tradicional, que suele requerir acudir a clínicas especializadas, utilizar equipos complejos con múltiples electrodos y afrontar tratamientos costosos. “Queríamos eliminar todas esas barreras y crear una solución que pudiera utilizarse cómodamente desde casa”, explicó.
La inteligencia artificial desempeña un papel central en el funcionamiento del sistema. En lugar de proponer ejercicios idénticos para todos los usuarios, la plataforma pregunta al menor qué le gustaría hacer y genera de forma automática juegos, historias, imágenes o contenidos personalizados. Incluso cuando el niño no dispone de lenguaje oral, puede interactuar mediante gestos sencillos para que el sistema adapte la experiencia a sus preferencias.
Según explicó Karpeichyk, esa personalización incrementa notablemente la implicación de los menores durante las sesiones. “Ellos observan que lo que ocurre en la pantalla refleja lo que está sucediendo en su cerebro y poco a poco aprenden a controlar mejor su atención, sus emociones y su estado mental”, indicó.
El fundador también destacó que la posibilidad de realizar la terapia en el propio domicilio mejora la accesibilidad para muchas familias y reduce el estrés asociado a los tratamientos convencionales. “En casa no existe ese ambiente clínico que puede resultar incómodo para muchos niños. Se sienten más seguros, más tranquilos y pueden concentrarse únicamente en la actividad”, afirmó.
Respecto a los resultados obtenidos hasta el momento, explicó que el equipo combina indicadores objetivos, como pruebas neuropsicológicas o registros electroencefalográficos, con la valoración realizada por las propias familias. Precisamente, aseguró que son los padres quienes primero perciben los cambios en la vida cotidiana de los menores.
Entre las mejoras más habituales, Karpeichyk destacó que uno de los primeros avances suele producirse en el descanso nocturno. “Muchos niños con autismo tienen graves problemas para dormir y, cuando ellos empiezan a descansar mejor, también mejora la calidad de vida de toda la familia”, explicó.
Además, MindMuscle ha desarrollado protocolos específicos para menores no verbales. En este sentido, relató el caso de un adolescente de 14 años que había permanecido toda su vida sin hablar y que comenzó recientemente a pronunciar sus primeras palabras tras participar en el programa. Aunque reconoció que cada caso presenta una evolución diferente, calificó este tipo de avances como “uno de los momentos más emocionantes” vividos por el equipo.
Karpeichyk subrayó igualmente que el componente lúdico constituye uno de los pilares del proyecto. Según explicó, los videojuegos no son un simple complemento, sino un elemento imprescindible para conseguir que los menores participen de forma voluntaria y mantengan la motivación durante el tratamiento. “No puede ser una obligación. Tienen que disfrutar de la experiencia para que realmente funcione”, aseguró.
El desarrollo del dispositivo también supuso un importante reto tecnológico. El fundador explicó que muchos niños con alteraciones del procesamiento sensorial rechazaban cualquier elemento colocado sobre la cabeza, por lo que el equipo dedicó cerca de tres años a diseñar y probar cientos de prototipos hasta encontrar unos auriculares cómodos, ligeros y bien aceptados por los usuarios.
MindMuscle, con sede en Nueva York, ha prestado ya apoyo a más de un centenar de menores durante sus programas piloto y trabaja ahora en la fabricación de un centenar de dispositivos para comenzar la producción a mayor escala. Su objetivo a largo plazo pasa por “extender esta tecnología a millones de niños con autismo, TDAH y otras condiciones del neurodesarrollo en todo el mundo”, facilitando un acceso más equitativo a terapias personalizadas.






















