En una visita organizada por la ONCE junto a la Feria del Libro este martes, los participantes, un grupo de unas quince personas con discapacidad visual, iniciaron el recorrido en el plano táctil instalado en el recinto, una de las principales herramientas de orientación accesible de esta edición. También conocieron la guía en braille que la organización pone a disposición de quienes la solicitan y pudieron explorar mediante el tacto el cartel oficial de la feria.
El recorrido avanzó por distintos puntos del recinto hasta llegar a la caseta de la ONCE, decorada con vinilos que reproducen chistes y viñetas relacionados con la discapacidad visual, muchos de ellos firmados por los humoristas Gallego y Rey. Durante el trayecto, los asistentes aprovecharon para plantear preguntas sobre la historia y el funcionamiento de la Feria.
Orúe explicó algunos de los principales datos de la cita literaria, que este año celebra su 85ª edición, la número 59 en el Parque de El Retiro. Entre otras cuestiones, destacó que en la pasada edición participaron más de 4.000 autores en actividades de firma y detalló aspectos relacionados con la organización de las casetas y el cuidado del entorno donde se desarrolla el evento.
La directora también abordó cuestiones vinculadas a la infraestructura y financiación de la feria. Según indicó, el montaje de cada edición requiere una inversión cercana a los dos millones de euros que se sufraga mediante las aportaciones de los expositores, ayudas públicas y el respaldo de patrocinadores privados.
“Nos interesa que sepáis cuáles son las puertas, dónde están las fuentes; la información no es solo las casetas y los libros”, explicó Orúe durante la visita. Asimismo, recordó que la feria se celebra en un espacio declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y destacó la importancia de que los visitantes conozcan el conjunto del recinto.
La actual edición permanecerá abierta hasta el próximo 14 de junio. En los últimos años la organización ha logrado reducir en torno a un 35% la huella de carbono asociada al evento, dentro de las medidas impulsadas para minimizar su impacto ambiental.
«TODO UN APRENDIZAJE»
En declaraciones a Servimedia tras la actividad, Eva Orúe aseguró que la experiencia le permitió replantearse la forma de explicar la feria a personas con discapacidad visual. “Tienes que estar todo el tiempo pendiente de que lo que estás diciendo tenga sentido para ellos”, afirmó. La directora destacó que la visita supuso “todo un aprendizaje” y explicó que durante parte del recorrido caminó de espaldas para facilitar que los participantes pudieran seguir su voz en un entorno que, especialmente en las horas de mayor afluencia, presenta dificultades añadidas de orientación.
Algunos de las personas que acudieron a la vista, como Mariano, afiliado de la ONCE, aseguró que la visita fue una experiencia “extraordinaria” y destacó que lo que más le llamó la atención fue “lo que hay detrás de cada caseta” y todo lo que conlleva la organización.
Otras afiliadas y participantes, como Emilia, señaló que uno de los aspectos a mejorar es la ausencia de lugares para poder sentarse, sobre todo en personas con alguna discapacidad física: “Pondría algunos bancos”, indicó. Otras como Pilar, se refirieron a la falta de fuentes cercanas, algo que Orúe explicó durante la visita, ya que apuntó que dentro del recorrido solo hay una fuente aunque recalcó que “hay varias en los alrededores”.






















