“Yo sí quiero pasar página”, dijo a solo unos días del noveno aniversario del referéndum de independencia ilegal organizado el 1 de octubre de 2017. “Quiero una Cataluña líder en la reconstrucción de España, una Cataluña que vuelva a desplegar su fuerza, produciendo, creando, atrayendo, compitiendo y prosperando. Y no quiero una Cataluña en el bucle permanente sentado en el sofá de un psiquiatra preguntándose qué es”.
Feijóo apostó de este modo por dejar el conflicto separatista a un lado y centró todo su discurso en política migratoria, económica y de seguridad. De hecho, avanzó su negativa a pronunciar un “discurso que dé de comer al separatismo” porque “para eso ya está Sánchez”. “Yo pienso, hablo y negocio de lo que dé de comer a los catalanes”, apostilló.
El presidente del PP prometió que, en lo que de él dependa, los catalanes dejarán de ser los que “más impuestos pagan” y los que “peores servicios” reciben, subrayando que “Rodalies a veces da miedo y otras vergüenza”, su educación es la “peor de España” y su industria está quedando “desmantelada” ante el posible fin de Seat. Y se apoyó en el alcalde de Badalona, Xavi García Albiol, como la prueba de que en Cataluña ya no hay “un solo discurso“ y también de que el PP le da “mil vueltas al separatismo, al nacionalismo y al socialismo“ cuando gobierna.
Por eso, llamó al resto de Cataluña a sumarse a Badalona y “el 70% de España“ para dejar atrás “un proyecto” orientado a “salvar a un solo hombre”, a Sánchez, y darle una mayoría suficiente para acometer las “reformas estructurales” necesarias para paliar “cuatro años sin presupuesto” y garantizar que “trabajar vuelva a merecer la pena”.
Cataluña es la gran tarea pendiente del PP para las próximas elecciones generales, en las que aspira a crecer desde los seis escaños cosechados en 2023 y recortar la distancia con el PSOE, que sacó 19. Feijóo aprovechó el acto de hoy para lanzarse ya a pedir el voto útil ante la “encrucijada” en la que se encuentra España, y reclamó a los españoles y catalanes “que quieren un cambio” que cojan la papeleta del PP y no caigan “en la trampa” del PSOE, que los quiere “dividir”.
Feijóo cree que la ventana de oportunidad del PP en Cataluña se libra en dos flancos: dar la batalla económica ahora que la inflación está por encima del 4% y “aquí no hay quien viva”, y con el discurso de Albiol contra la delincuencia y la ocupación ilegal, y en pro de una inmigración “ordenada”. Pero también insistió en la necesidad de que el partido salga “a la calle sin complejos” y pase del “modo resistencia al modo futuro”. Hoy se mostró satisfecho con el cierre de filas de su formación. “Se nota en la calle y pronto se notará en las urnas”.






















