Los datos oficiales en España confirman que los trastornos musculoesqueléticos no afectan por igual a hombres y mujeres, especialmente en sectores de servicios y logística: según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT), el 60% de las mujeres refiere molestias musculoesqueléticas en las extremidades superiores, frente al 45% de los hombres.
A pesar de que las mujeres reportan más sintomatología, el reconocimiento de estas patologías como Enfermedad Profesional (EP) es menor. Un alto porcentaje de casos de túnel carpiano o tendinitis en sectores feminizados (limpieza, logística, manipulado) se deriva a contingencia común, invisibilizando el origen laboral.
Tradicionalmente, la ergonomía se ha diseñado basándose en el «hombre medio» (70-80 kg y 1,75 m). Esta supuesta neutralidad invisibiliza que las mujeres presentan una mayor prevalencia de Trastornos Musculoesqueléticos (TME). En el sector logístico y de servicios, donde las tareas repetitivas son la norma, no considerar la diferencia antropométrica y fisiológica no es solo un error técnico, es un riesgo para la salud.
Además, hay que tener en cuenta la Carga Acumulada: El concepto de «doble presencia» (trabajo remunerado + cuidados) implica que las mujeres descansan menos. Un estudio de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) indica que las mujeres dedican de media 13 horas más a la semana a tareas físicas no remuneradas, lo que impide la recuperación muscular necesaria tras la jornada logística.
Por otro lado, existe una brecha alarmante en el reconocimiento de estas dolencias como enfermedades profesionales. Con frecuencia, las patologías musculoesqueléticas en mujeres se derivan al sistema público de salud como «dolencias comunes» o «propias de la edad/menopausia», ignorando la carga física del puesto de trabajo. La falta de corresponsabilidad en el hogar añade una carga física extra (trabajo no remunerado) que no se contabiliza en las evaluaciones de riesgo, pero que acelera el desgaste físico.
Desde UGT Castilla-La Mancha, consideramos que, para reforzar el posicionamiento en igualdad y salud, las empresas deben transitar de la igualdad formal a la equidad operativa. Para ello es necesario realizar evaluaciones de riesgo ergonómico diferenciadas por sexo, utilizando métodos que consideren la repetitividad y las posturas forzadas. Rediseñar los equipos adaptando herramientas, estaciones de embalaje y maquinaria a la diversidad antropométrica. Y vigilar la salud proactiva, formando a los servicios médicos para identificar síntomas tempranos para así evitar que las patologías se cronifiquen o se desvíen como contingencias comunes.
Visibilizar los daños específicos que sufren las mujeres en logística y tareas manuales no es una cuestión de «trato especial», sino de rigor técnico en prevención de riesgos laborales. Reconocer la infradeclaración es el primer paso para una gestión de la salud laboral que sea realmente inclusiva y eficiente.
Y hay que recordar que la Inspección ya exige que las evaluaciones de riesgos no sean «neutras». Si una empresa no ha evaluado los riesgos ergonómicos diferenciando por sexo en puestos de tareas repetitivas, puede ser sancionada por falta de medidas preventivas.
Desde el Área de Salud Laboral de UGT Castilla-La Mancha, la postura es firme: no habrá igualdad real mientras las condiciones de trabajo sigan enfermando a las mujeres de manera diferencial y silenciosa.
Por todo ello, exigimos que las mutuas y servicios de prevención dejen de derivar los trastornos musculoesqueléticos femeninos a contingencias comunes. En nuestra región, sectores como la logística, la limpieza o el sector sociosanitario presentan índices de patologías de espalda y extremidades superiores que no se reflejan en las estadísticas de enfermedades profesionales. Si es el trabajo es el que enferma, la Mutua debe responder.
Para UGT Castilla-La Mancha, la salud laboral es el termómetro de la igualdad en la empresa. Un entorno de trabajo que ignora la biología y la realidad social de las mujeres es un entorno discriminatorio. Desde el sindicato, seguiremos vigilantes para que cada trastorno musculoesquelético sea reconocido, tratado y, sobre todo, prevenido con perspectiva de género.






















