Hablar de envejecimiento activo no puede ser solo un lema y debe ajustarse a la realidad laboral en la que vivimos. La población ocupada ha sufrido cambios en los últimos tiempos y constatamos que las plantillas están envejeciendo. La mayoría de oficios siguen estando diseñados para personas trabajadoras jóvenes y las personas mayores de cincuenta años intentan cumplir con ritmos y cargas físicas pensadas para trabajadores y trabajadoras de treinta.
El mercado laboral actual se enfrenta a una situación contradictoria porque las plantillas mejor preparadas y con gran experiencia laboral están en puestos de trabajo diseñados para cuerpos que ya no existen en ellas.
Desde UGT Castilla-La Mancha consideramos necesario que se tenga en cuenta que a partir de los cincuenta años la capacidad funcional cambia. La pérdida de masa muscular, la menor flexibilidad de los tejidos y el desgaste articular convierten las tareas en factores de riesgo musculoesqueléticos, como son las lumbalgias y las tendinitis.
Mantener los mismos estándares de carga física en trabajadores/as senior es una falta ética preventiva.
No podemos decir que un cuerpo de cincuenta sea peor que uno de treinta años, sino que es diferente y por tanto requiere herramientas adecuadas para su adaptación. De hecho, los estudios ergonómicos nos indican que los límites de carga deben reducirse con la edad.
Desde el sindicato pedimos a las empresas que implementen una serie de ajustes como son la realización de evaluaciones de riesgos ergonómicos diferenciadas, utilizando herramientas específicas como el método Ergo+50 que evalúa desajustes entre condiciones de trabajo y la capacidad real de la plantilla de más años.
Si la carga física incide en nuestro cuerpo, el impacto de la turnicidad y el trabajo nocturno golpea nuestro ritmo biológico provocando que existan mayores tasas de fatiga crónica, trastornos metabólicos y problemas cardiovasculares.
La turnicidad, especialmente cuando es con trabajos nocturnos, es uno de los mayores factores de riesgo para las plantillas de mayor edad. Se acelera el envejecimiento biológico generando menor capacidad de recuperación del sueño, provoca fatiga crónica, trastornos gastrointestinales y, por lo tanto, mayor riesgo de accidentes. Por eso, se debe gestionar la turnicidad mediante el diseño de turnos que respeten los ritmos circadianos para evitar rotaciones rápidas y así favorecer la rotación hacia puestos diurnos a medida que avanza la edad.
Por todo ello, desde UGT Castilla-La Mancha consideramos primordial que se gestione el diseño de los puestos de trabajo basándonos en la edad real de los trabajadores y trabajadoras.
Sería conveniente reducir progresivamente la carga de trabajo o eliminar los turnos nocturnos sin penalización salarial, y a su vez, transformar el trabajo de los operarios más envejecidos y con tareas con elevadas cargas físicas, en tutores del conocimiento ya que las empresas que no adapten sus puestos de trabajo verán cómo su mayor activo, la experiencia, se pierde prematuramente por bajas evitables.
Contar con trabajadores/as senior no significa tener plantillas poco productivas, sino plantillas que requieren gestionar su bienestar y su salud.
La dignidad en el trabajo implica reconocer que un empleado/a de cincuenta años tiene una experiencia incalculable, pero una capacidad física distinta de uno de treinta.
Adaptar el puesto de trabajo no es una opción, es una obligación preventiva para evitar que sean las personas quienes paguen con su salud el coste de un puesto desadaptado.
Cerrar el ciclo laboral con dignidad exige un cambio de paradigma y de mentalidad. Hay que tener presente el envejecimiento laboral y la jubilación demorada, moviéndonos hacia una ergonomía que tenga en cuenta el ciclo vital, donde el trabajo se adapte a la capacidad funcional y no a la inversa.
Es hora de que el entorno laboral madure al mismo ritmo que sus trabajadores.






















