Durante el 2025 se produjeron un total de 876 enfermedades causadas por el trabajo en Castilla-La Mancha, de los que 773 corresponden a expedientes de enfermedades profesionales y 103 fueron expedientes de patologías no traumáticas causadas o agravadas por el trabajo, según el Informe Anual de 2025 de las enfermedades profesionales (CEPROSS) y de enfermedades causadas o agravadas por el trabajo (PANOTRATSS). De esos 887 casos, 544 corresponden a hombres y 332 a mujeres. Y 499 causaron la baja del trabajador/a.
Por provincias donde más enfermedades causadas por el trabajo se registraron en 2025 fue en Toledo, con un total de 383, seguida de Ciudad Real con 184 casos, Albacete con 124, Cuenca con 105, y por último Guadalajara con 80 enfermedades profesionales declaradas.
Y en los tres primeros meses del año (de enero a marzo), en la región se han registrado 188 casos de enfermedades profesionales de los que 80 corresponden a mujeres y 108 a hombres.
En cuanto a los grupos de enfermedad, destaca la enorme incidencia de las enfermedades profesionales causadas por agentes físicos, incluidas en el grupo 2 en el que se incluyen aquellas patologías relacionadas con los trastornos musculo esqueléticos. Y las actividades que más enfermedades profesionales declaran son: industria manufacturera, comercio al por mayor y al por menor, actividades sanitarias y de servicios sociales, y construcción.
Estos datos revelan que sigue existiendo una evidente infra declaración de las enfermedades profesionales. El sistema no es adecuado y muchas personas trabajadoras quedan desprotegidas y sin recibir, además, la prestación que deberían
Y también se pone de manifiesto la escasa declaración de casos de cánceres de origen profesional, ya que en 2025 en nuestra región no se registraron casos, y de enero a marzo de 2026 sólo se ha registrado uno.
Por otro lado, las patologías que afectan a la salud mental y que tienen relación con la exposición a riesgos psicosociales de origen laboral apenas tienen reflejo en la estadística, de hecho, únicamente se han declarado 193 desórdenes mentales causados por el trabajo y 10 agravados por el trabajo en toda España. Esto confronta con el gran número de bajas por problemas de salud mental consideradas como contingencia común, lo que confirma que se están tratando patologías en el Sistema Público de Salud que deberían ser tratadas por las Mutuas.
Por todo ello, desde UGT Castilla-La Mancha proponemos que se modifique el concepto de enfermedad profesional (Art. 157 TRLGSS) considerando una enfermedad como profesional cuando la causa prevalente de la misma sea el trabajo, no siendo necesario que el trabajo sea la causa exclusiva, como así sucede actualmente. Muchas patologías que tienen un origen multicausal, como es el cáncer de origen laboral y las enfermedades cardiovasculares, no son consideradas como profesionales.
También consideramos necesaria la actualización del listado español de enfermedades profesionales para adaptarlo a las nuevas realidades del mundo del trabajo y subsanar las deficiencias que presenta. En cuanto al problema de infradeclaración del cáncer de origen laboral, aparte de la actualización de dicho listado, proponemos la creación de un registro nacional de empresas con riesgos de exposición a agentes cancerígenos y un registro de trabajadores y trabajadoras expuestos a agentes cancerígenos.
También se debe dotar dicho listado de perspectiva de género, por ejemplo, incluyendo patologías como el cáncer de ovario por exposición al amianto o el cáncer de mama por exposición a trabajos nocturnos, agentes químicos o radiaciones ionizantes que afectan a las mujeres.
Otra laguna del listado de enfermedades profesionales es la ausencia de patologías relacionadas con la exposición a riesgos psicosociales de origen laboral.
“Recordamos que esta elevada infradeclaración supone un alto coste, no solo para los trabajadores y trabajadoras que las sufren, los cuales se ven privados tanto del reconocimiento social como en términos de prestaciones, sino también para el sistema público de salud, al cual se derivan los costes que deberían ser asumidos por las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social”.





















