El martes fue el turno del alumnado de Lenguaje Musical y este miércoles le tocó a su Agrupación Instrumental. Una Banda Joven que cuajó otra excelente actuación mezclando piezas más clásicas con adaptaciones de éxitos de Michael Jackson, Coldplay o Bruno Mars. Antes del concierto, varios alumnos fueron distinguidos con un diploma por sus méritos académicos.
Daimiel Noticias. – La Escuela Municipal de Música está cerrando el curso con sus tradicionales festivales de fin de curso. El martes fue el turno del alumnado de Lenguaje Musical y este miércoles le tocó a su Agrupación Instrumental. Una Banda Joven que paseó su talento con un desfile el lunes y que ayer en el auditorio del Espacio Fisac cuajó otra excelente actuación.
El concierto arrancó con una primera parte de piezas más clásicas, como la BSO de La Misión o La concha flamenca, entre otras. La transición a la segunda parte llegó con una curiosa versión de El fin del mundo, canción de La La Love You, solo con los alumnos de percusión.
Y después, sonaron adaptaciones de Die with a smile, de Lady Gaga, un mix con los hits de Michael Jackson o Viva la Vida de Coldplay.
El bis fue el siempre animado Paquito Chocolatero, al que le siguió un largo aplauso de un público puesto en pie.
Satisfacción entre los padres y familiares que también compartían la concejala de Cultura, Lourdes Rodríguez de Guzmán y el coordinador de Actividades Musicales, Pedro Francisco Sánchez-Valdepeñas. Ambos responsables coincidieron en señalar el momento dulce que atraviesa la institución, que este curso ha alcanzado la cifra de 400 alumnos.
Un “vivero cultural y de formación” para todas las edades que abarca desde bebés en musicoterapia hasta adultos, como destacaba Sánchez-Valdepeñas. La concejala también quiso ensalzar la calidad del profesorado, destacando que la labor docente no solo transmite conocimientos musicales, sino también valores esenciales como el compañerismo y el bienestar mental.
Reconocimientos académicos
Antes del concierto, se procedió a la entrega de diplomas para distinguir diversos méritos académicos. Reconocimientos que fueron para: Agustín Calcerrada (clarinete), Martina Lozano (flauta), Alejandro Ríos (percusión), Pedro Gutiérrez (percusión), Rodrigo Muñoz (piano), María Reguillos (piano), Edyan Villaroel (piano).
El coordinador detalló que se reconoció a los alumnos que han superado el nivel de grado elemental —equivalente al acceso al grado profesional de conservatorio— y a aquellos que han finalizado el sexto curso de grado medio. Asimismo, se otorgaron distinciones a estudiantes que han superado pruebas de acceso a conservatorios profesionales y, de forma especial, a los alumnos que mantienen su vinculación con la escuela tras más de 25 años como el que recibió Francisco José Pérez Núñez de Arenas.
Rodrigo Muñoz recibió su diploma tras alcanzar el nivel profesional de piano después de nueve años de formación en el centro. Muñoz, que comenzó su andadura musical con la guitarra antes de “enamorarse a primera vista” del piano, compaginará a partir de ahora sus estudios universitarios de Ingeniería Biomédica con el quinto curso de grado profesional en el conservatorio. El joven músico describió la música como su refugio y una forma de “salir de la rutina” diaria. Además, también animó a los que duden probar esta experiencia: “Es algo muy bonito que la gente que le guste la música tiene que tener en su vida», concluyó el joven músico.
La concejala de Cultura compartía las palabras del pianista daimieleño y animaba a toda la ciudadanía a inscribirse tanto en las disciplinas de música como de danza el curso que viene.
La escuela es “un espacio abierto para que cualquier persona pruebe y descubra si le gusta la música, sin que sea estrictamente necesario buscar un enfoque profesional”, concluía Rodríguez de Guzmán.






































