Feijóo intervino en O Pino (A Coruña), en Galicia, la comunidad que presidió antes de lanzarse a presidir el PP nacional y a donde dijo que vuelve “feliz”, a una tierra que “funciona” y donde “no se gobierna para resistir”, sino para “servir”.
Precedido por el actual presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, quien se reafirmó en su postura de hace unos días de defender que los recursos económicos “de todos se hablan entre todos”, en referencia al sistema de financiación pactado entre PSOE y ERC, Feijóo tomó la palabra y enumeró sus cuatro compromisos si es presidente del Gobierno.
El primero que citó fue precisamente la igualdad entre españoles y prometió impulsar un sistema de financiación autonómica que “no será un chanchullo entre dos”, ni “una compraventa de apoyos” ni “una factura parlamentaria”, sino un reparto de forma proporcional. Suscribió a Rueda al afirmar que “lo que es de todos, se habla entre todos y se reparte entre todos”.
Otro compromiso es la regeneración política, institucional y moral y sobre ella Feijóo aseveró que hará “una limpieza total” porque “lo han podrido todo”, ante los casos de presunta corrupción que rodean al PSOE y al Gobierno.
Feijóo relató a los implicados en los distintos casos como la mujer del presidente del Gobierno, su hermano, Koldo García, el exministro José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Paco Salazar y el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. “El referente moral” de Pedro Sánchez y “la joya de la corona”, dijo sobre este último nombre.
Además, aludió a «las siglas P.S.» que aparecen en los cuadernos de Leire Díez para decir que Pedro Sánchez “es realmente el que maneja la gran cloaca de la política” y que “su epitafio político ya está escrito”: “P.S. son las siglas de un fariseo que no prometió nada de lo que predicó” y “no cumplió nada de lo que prometió”.
El líder del PP instó a Sánchez una vez más a que, en lugar de dar explicaciones en el Parlamento, convoque elecciones y, en ese caso, aseguró que si él es presidente del Gobierno “no va a quedar una alfombra por levantar” ni un cajón cerrado, además de que retirará “a todos” los que sean como Koldo o Leire.
También se comprometió a poner el país en funcionamiento ante un Gobierno que “por primera vez en democracia” no tiene nuevos presupuestos, sino que son los prorrogados de la legislatura anterior.
A esto añadió que la vivienda se ha convertido en el primer problema de los ciudadanos desde que Sánchez gobierna y la inmigración está “descontrolada”. Feijóo señaló su postura al respecto de una inmigración con “orden” que “necesita integrarse” y afirmó que “el orden en la inmigración es humanidad”.
Igualmente, cargó contra una gestión de los servicios públicos “decadente” y citó las incidencias en los trenes, que “a veces dan miedo y otras, vergüenza”.
Como último compromiso insistió en su lema de que “tiene que merecer la pena volver a trabajar” en un país en el que “los impuestos no han parado de subir” y en el que “lo gastan todo y nos endeudan hasta las cejas”. “Todo sube”, incluidas las joyas de Zapatero, según dijo, “menos la tranquilidad de las familias”.
Feijóo resumió sus compromisos en “el cambio”. “España tendrá un cambio, será un cambio sereno, será un cambio honesto, será un cambio profundo, será un cambio ordenado” aunque dependa de “quien tiene las manos manchadas”, prometió. Aseguró que “antes o después” lo habrá y que de su parte “se hará bien, de arriba abajo”.






















