Miguel Ángel Márquez presentará su última novela “Orissoi. Dos épocas y misma búsqueda de identidad” el próximo miércoles, 3 de junio, a las 19,30 horas en el Museo Cristina García Rodero. Un acto en el que participará el concejal de cultura, Juan Sebastián López Berdonces, y Marciano Sánchez, poeta y escritor.
Las páginas de “Orissoi” nos hablan desde la historia de los pueblos íberos, las guerras púnicas, los enigmas que los arqueólogos descifran a la luz de los vestigios culturales y geográficos que permiten comprender nuestro hoy.
La voz de Segisaunin, una niña que creció en la más profunda violencia y logró convertirse en una guerrera legendaria, se oye desde el lejano siglo III a. C. Sus ecos resuenan, siglos después, en Susana, la protagonista contemporánea que, a la luz de su diletantismo y su curiosidad natural, propone a la comunidad científica nuevos enfoques en el estudio de la historia de España y Europa.
Múltiples narradores y diversidad de voces caracterizan esta novela amenizada con la tensión romántica y el recorrido por espacios hoy turísticos que guardan en sus entrañas las raíces de nuestra civilización.
Así, entre arqueología y romance, vidas antiguas y contemporáneas hayan un pulso narrativo que combina el rigor histórico con la emoción romántica, y coinciden en el rescate de la memoria colectiva y la lucha por la libertad individual.
El autor
Miguel Ángel Márquez Fernández nació en Puertollano y presentó en el 2018 su primera novela “El diario de Kabor” en el Museo Cristina García Rodero.
Fue uno de los que vio con sus propios ojos que la calle de tierra donde jugó en su infancia era cubierta de cemento durante su adolescencia. La misma calle que se vio agraciada por aquel entonces con la acometida de agua pública.
Niño de colegio cercano, colegio de barrio y de instituto lejano; a media hora de ida y otro tanto de vuelta, cursó sus estudios de EGB y posterior Bachillerato llegando a obtener el COU y superando las pruebas de Selectividad para el acceso a una universidad a la que nunca llegó por motivos meramente económicos. Estaba llamado a estudiar Historia pero no pudo ser. No obstante, la llamada proseguía por lo que la Historia –como él mismo dice- se encargó de llegar a él y penetrar por cada poro de su piel.






















