Algunos asesores y diputados consultados por Servimedia se inclinan por el temor a un derrumbe general de la izquierda y otros por la esperanza de revertir el trasvase de votos hacia el PSOE que está generando en los últimos meses el papel internacional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como némesis del de EEUU, Donald Trump.
Las dos tendencias estuvieron presentes en Barcelona en los discursos de los intervinientes este sábado en el tercer mitin de la refundación del espacio a cargo de Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comunes. Así, por ejemplo, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, denunció el “intento descarado por desmoralizarnos” y “convencernos de que lo mejor es resignarnos”.
Tanto él como el de Cultura, Ernest Urtasun; la de Sanidad, Mónica García, y el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, dieron por seguro que hay una confabulación de sectores judiciales, policiales y mediáticos para derribar al Gobierno.
Según algunas opiniones, la caída en desgracia del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, referente más allá del PSOE en toda la izquierda, es un mazazo para todo el espacio y multiplicará las abstenciones también de eventuales votantes de Sumar, dando por supuesto que, con los socialistas hundidos, la victoria del PP y Vox será inapelable.
Además, uno de los asesores consultados por esta agencia también apunta que, con el PSOE nervioso y colapsado por las noticias sobre corrupción, el Gobierno tampoco desarrollará bien las políticas que pueden volver a ilusionar al electorado progresista.
SALIR DEL GOBIERNO
Es más, a Sumar le ponen entre la espada y la pared instándole a abandonar el Gobierno para no mancharse de la corrupción del PSOE, y el socio minoritario siente que no debe hacerlo por responsabilidad y porque justo él no tiene ningún caso de corrupción.
Una dirigente del grupo justificaba el quedarse, no sólo por la necesidad de hacer políticas sociales, sino porque los socialistas siguen asegurándoles en privado que Santos Cerdán y Leyre Díez actuaban por su cuenta, sin conocimiento de la dirección. Y otro diputado de uno de los partidos de Sumar decía esta semana, para completar el dilema, que la mitad de su electorado está indignada con la corrupción del PSOE y la otra mitad compadeciéndose de Sánchez por lo que les parece una persecución injusta.
Sin embargo, de la falta de corrupción surge la esperanza de sacar rédito al problema. Mónica García exigió en Barcelona al PSOE “corrupción cero” porque en Sumar están “impolutos”; la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, reiteró que esta “mochila” no es suya; Maíllo subrayó que es el PSOE quien tiene que dar explicaciones y Urtasun se marcó el titular del día al dar la vuelta a la concepción de que los socialistas no llegan más lejos porque no tienen nada a su izquierda. El ministro de Cultura pidió al PSOE que su sede de Ferraz, centro de los supuestos pagos en negro de todas las tramas, “deje de ser un lastre para la mayoría progresista”.
Y es que, según uno de los asesores consultados, por primera vez Sumar puede aspirar, no ya sólo a recuperar a los votantes desencantados por la división a la izquierda del PSOE, sino también a electores que hasta ahora confiaban en este partido por Sánchez o por simple voto útil. Por eso, Bustinduy dijo en Barcelona que “aquí está la izquierda limpia, valiente, coherente”, y García que Sumar se hacía “cargo” de los “desencantados” del PSOE porque “no todos somos iguales”.
Una diputada de uno de los partidos de Sumar incidía esta semana en un detalle: que Sumar, o su proyecto heredero, tendría más posibilidades de explotar las miserias del PSOE si ya tuviera un líder reconocido “que hablara por todos” y personificara la alternativa a la corrupción. Pero, justo de esto, de la concreción del nuevo proyecto, su marca o su candidato, no hubo ninguna pista en el acto de Barcelona. Y, según las fuentes consultadas, tampoco las habrá en el mes de junio.






















